El más reciente álbum de Bad Bunny se ha convertido en un referente dentro de la música en español, combinando sonoridades urbanas con alusiones intensas a la identidad de Puerto Rico, y su influencia traspasa los rankings musicales, impulsándolo a ocupar el escenario principal del espectáculo de medio tiempo del Super Bowl LX.
Debí tirar más fotos, presentado el 5 de enero de 2025, constituye el sexto álbum de estudio de Bad Bunny y el primero en español en obtener el Grammy a álbum del año, un logro que evidencia tanto su impacto comercial como su relevancia cultural. Este trabajo sobresale por incorporar con esmero rasgos de la tradición puertorriqueña en sus letras, su propuesta sonora y su material promocional, marcando una clara distancia respecto a producciones previas del artista. Aunque no se define como un álbum conceptual, sus temas profundizan en cuestiones relacionadas con el estatus político de Puerto Rico como estado libre asociado y examinan desafíos sociales como la gentrificación, la erosión de la identidad cultural y la defensa de prácticas locales.
Bebidas típicas y alusiones culturales
Uno de los rasgos más llamativos del álbum es la canción “Pitorro de coco”, cuyo nombre proviene de un ron artesanal típico de Puerto Rico; esta bebida se prepara al mezclar pitorro, un aguardiente de caña, con coco fresco, leche de coco, crema, azúcar y especias como la canela, y al incorporar este título y su trasfondo, Bad Bunny no solo rinde tributo a una tradición de la isla, sino que también evoca la memoria compartida de los puertorriqueños.
El álbum también hace un uso consciente de la música tradicional. Aunque la base sigue siendo el reggaetón y el house, géneros en los que Bad Bunny ha cimentado su carrera, “Debí tirar más fotos” incorpora elementos de plena, jíbaro, salsa y bomba, reflejando los sonidos con los que el artista creció en su hogar. Esta combinación refuerza la idea de reivindicar la cultura puertorriqueña y de acercar la música local a audiencias globales.
Samples y homenajes musicales
El empleo de “samples”, es decir, fragmentos de canciones anteriores incorporados en composiciones nuevas, también adquiere un rol esencial dentro del disco. Entre los más sobresalientes se encuentran:
- “Nuevayol”: abre con un sample del icónico tema de salsa “Un verano en Nueva York” de El Gran Combo de Puerto Rico y alude también a Toñita’s, un club social caribeño de Nueva York que evoca la vivencia de la diáspora puertorriqueña.
- “Weltita”: integra una referencia a “La flaca” de Jarabe de Palo junto con la pieza salsera “Periquito pin pin”.
- “Veldá”: suma un sample tomado de “No voy a esperar por ti” interpretado por Plan B.
- “Voy a llevarte pa PR”: incorpora versos de “Me quiere besar” de Alexis y Fido y fragmentos de “Cazando voy” de Khris & Angel con Héctor El Father.
- “Eoo”: recurre a elementos musicales de “Tra-Tra” de Héctor y Tito.
- “Pitorro de coco”: alude al álbum “Musica jíbara para las Navidades” creado por Chuíto El De Bayamón y Johnny “El Bravo”.
Estos guiños y tributos no solo amplían la riqueza sonora del disco, sino que también sirven como enlace entre la música tradicional puertorriqueña y las propuestas actuales, acercando a nuevas audiencias a la cultura de la isla.
La pava como emblema identitario
El aspecto visual del álbum y su promoción también refuerzan los elementos culturales. En eventos de alto perfil como la Met Gala 2025, Bad Bunny apareció usando una pava, un sombrero tradicional hecho con hojas de palma, asociado históricamente con los campesinos puertorriqueños y la figura del jíbaro. Este gesto se convirtió en un símbolo visual que acompaña la narrativa del disco y subraya la conexión entre música y patrimonio cultural.
Colaboraciones y figuras icónicas de Puerto Rico
El cortometraje promocional de “Debí tirar más fotos” incorporó la presencia de Jacobo Morales, el destacado actor y cineasta puertorriqueño de 91 años. Morales, reconocido por “What Happened to Santiago”, la única producción puertorriqueña nominada al Oscar a Mejor Película Extranjera en 1990, añadió no solo un notable prestigio al proyecto, sino que también actuó como un homenaje a la trayectoria cinematográfica de la isla.
Otro elemento simbólico es la inclusión del personaje animado Concho, inspirado en el coquí, la emblemática rana de Puerto Rico. El canto nocturno de esta especie se ha convertido en un símbolo no oficial de la isla y en el disco se utiliza como referencia lúdica a la fauna local y a la identidad puertorriqueña.
Repercusión cultural y herencia perdurable
El éxito de “Debí tirar más fotos” va más allá de su recepción comercial. Además de romper récords y recibir premios internacionales, el álbum ha consolidado a Bad Bunny como un embajador de la cultura puertorriqueña en el panorama global. Su selección para el espectáculo de medio tiempo del Super Bowl LX es un reconocimiento tanto a su talento artístico como al alcance cultural de su obra.
El disco evidencia cómo la música urbana actúa como un vehículo de identidad, expresión social y afirmación cultural, y al entrelazar alusiones a la historia, la música, las bebidas típicas, la moda y figuras emblemáticas de Puerto Rico, Bad Bunny configura un relato que exalta la riqueza de su herencia y la impulsa hacia una proyección internacional.
“Debí tirar más fotos” es un ejemplo de cómo un álbum puede trascender el entretenimiento para convertirse en un documento cultural. Las decisiones artísticas, desde la selección de samples hasta la estética visual y los mensajes subyacentes en las letras, muestran un enfoque consciente y estratégico que busca fortalecer la representación de Puerto Rico en el mundo.
El álbum de Bad Bunny no solo expande los límites del reggaetón y la música urbana, sino que también actúa como un vínculo que conecta distintas generaciones y culturas; su habilidad para entrelazar referencias locales con tendencias sonoras actuales y para expresar un mensaje de orgullo cultural ha marcado un nuevo parámetro en la industria musical, consolidando su lugar como uno de los artistas más influyentes de la era contemporánea. La mezcla de creatividad, identidad y compromiso con la cultura puertorriqueña garantiza que “Debí tirar más fotos” deje una marca perdurable tanto en el panorama musical como en la percepción internacional de la isla.
